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domingo, 31 de mayo de 2009

Arte Ba-2009-Stand:Galeria Sapo, Dibujo Contemporáneo.











"Ser Polvo"-Inauguración--Galeria Sapo








Ser Polvo - Registro de muestra , Galería Sapo/ Abril 2009
















Ser Polvo- Muestra en Galería Sapo Abril 2009







Técnica: Lápiz sobre papel-Medidas: 100 x 70 cm- Año: 2009-Autor : Wálter Álvarez

Técnica: Lápiz sobre papel-Medidas: 220 x 110 cm- Año: 2009-Autor : Wálter Álvarez


“…Eran dos maravillosas criaturas de largos cabellos ondulados como las olas, pero desde el ombligo carecían de las suntuosidades carnales que generalmente son patrimonio de las hijas de los hombres, y las sustituían con un cuerpo de pez.
Tenían la voz muy dulce, y su sonrisa resultaba encantadora; pero no comprendían ni hablaban ninguno de los idiomas conocidos, y contentábanse con responder únicamente con la sonrisa de sus ojos a todas las preguntas que se les dirigían.

La Ciuda de Bronce,
de Las Mil y una noches
.


Sobre la muestra "Ser Polvo", de Wálter Álvarez






por Eleonora Molina



Se ha dicho mucho de las sirenas, desde el mito que las ubica en la iconografía griega como mujeres pájaros hasta la fábula y la leyenda que las simboliza como mujeres pez. Los viajeros y navegantes fueron los únicos que pudieron dar fe de ellas y las retrataron con el mismo estigma: fatal encanto. Ellos las nombraron, las vivieron, las padecieron; se dejaron seducir. La belleza musical sin palabras embriagaba sus oídos, era el ardid que éstas utilizaban para hacerlos perder la razón y morir ante tanta belleza.

Cuando vi por primera vez la obra de Walter Álvarez, me pasó los mismo, era un dibujo de apenas 20 x 20 cm. en lápiz sobre madera, con veladuras de blanco sobre el grafito que no dejaban ver la totalidad del dibujo. Fue la primer obra que compré. Me sentí tan seducida por lo que no podía ver, que tenerlo era una manera de poseer el misterio. No sabía que había, pero por lo menos era mío.

Mito, leyenda o realidad, nubarrones de misterio, lápiz 05 sobre papel crean una atmósfera de neblina y misterio. Walter puede pasar del relato a la metáfora y de ahí a una bruma de abstracción que no devela, pero fascina. Convierte lo cotidiano en un relato fantástico, transformando la trama de claroscuros en un canto melodioso e irresistible, donde los visitantes que descubren sus dibujos se comportan como imprudentes navegantes atraídos por un misterio que se revela melodioso.

Dejarse cautivar sin pretender grandes discursos, sino simplemente entregarse a la mortal contemplación puede ser la trampa que Walter despliega para ocultar la belleza que capturar la mirada. Como si hubiese sobrevivido al fatal encanto y luego de cierto naufragio dibujara sin palabras, lo que el idioma común no puede decir.


Eleonora Molina
2009


Sobre la muestra "Ser Polvo", de Wálter Álvarez
por Juliana Ceci

Cantora Nocturna

L
a que murió de su vestido azul esta cantando. Canta imbuída de muerte al sol de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un vestido azul, hay caballo blanco,
Hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto.
Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frio gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

Alejandra Pizarnik.


¿Que canta la sirena? ¿Que oculta su canto empañado y agridulce?
Hay quien dice que “el canto de las sirenas no es nada en si mismo, es un mero espejo musical, un espejismo del deseo”[1]

Vacía, condenada, la sirena, canta.
Agitando su cola barrosa, incita a la disolución, y provoca terror. Las leyendas cuentan (advierten) que oír su canto es hallar la muerte segura, que bajo la hipnosis de su bella faz humana se encuentra un monstruo ansioso, animal y humano, que devora a sus víctimas.
Ella es portal de un mundo en el que solo la muerte tiene el poder de introducirnos[2]. En estos territorios, gobernados por la pasión superadora de la razón, es donde el arte de Walter brota inesperadamente, inocente y culpable a la vez.

En su obra la sirena se ha vuelto un icono erótico, una síntesis de la belleza fatal, que nos recuerda, con su cola de pez, la parte animal del deseo.

Esta serie de dibujos, dueños de una temporalidad ambivalente, desarrollan un drama con omisiones y huecos narrativos, similar a los sueños.
En ellos, lo inteligible envuelve un núcleo que permanece opaco, sin traducción.
La línea de lápiz, oscilante, entre lo visible y lo invisible, reverbera.
La imagen, suspendida entre el papel y la mirada, es un velo que se posa hábilmente sobre el vacío.

Sobre la Obra de Wálter Álvarez “Ser Polvo”
Juliana Ceci
Otoño 2009




[1] “La bella, enigma y pesadilla”, Pilar Pedraza.
[2] “Las lágrimas de Eros” Georges Bataille